Si es como la mayoría de las personas, su jefe ocupa un lugar central en su vida laboral. No solo asigna tareas, fija plazos, aprueba vacaciones y hace su evaluación anual. A menudo también es una fuente de motivación e inspiración, e incluso su mentor.
Por eso, cuando a su jefe le diagnostican cáncer, la dinámica del lugar de trabajo probablemente cambie. Su reacción puede ser confusa y estresante. A continuación, trabajadores que pasaron por esta experiencia, psicólogos y una experta en RR. HH. comparten ideas y consejos para sobrellevarla.
Cuando llega la noticia
Cuando el jefe anuncia un diagnóstico de cáncer, ya sea en una reunión, en privado o por correo, la respuesta suele ser de sorpresa, preocupación y tristeza. “Mi reacción fue una tristeza enorme y miedo sobre lo que iba a pasar”, dice Brie Caffey, cuyo jefe —ya fallecido— anunció que su cáncer de mama había regresado. “Yo solo quería arreglarlo”, cuenta.
Escuchar que el jefe tiene cáncer puede provocar emociones variadas y alterar la jerarquía laboral, explica Helen Friedman, PhD, psicóloga clínica en St. Louis. Estamos acostumbrados a que el jefe “tenga el control”, pero el cáncer lo dificulta, al menos temporalmente. Su reacción dependerá en parte de la relación que tenga con él o ella, señala David Blustein, PhD, profesor de psicología del asesoramiento en Boston College. Dos reacciones comunes son la inseguridad y la ansiedad: “Tendemos a mirar al jefe para sentir seguridad”, dice.
“La preocupación por el jefe y su diagnóstico puede llevar a un intercambio de roles”, señala Ann Plunkett, consultora de recursos humanos y abogada laboral, fundadora de WorkPlace Partners en St. Louis. Las personas del equipo pueden empezar a “cuidar” al jefe, ya sea asumiendo más trabajo o escuchándolo con atención.
A medida que avanza el tratamiento
Con el tiempo pueden aparecer otras emociones:
- Culpa. Puede surgir de repente. “Se volvió difícil pedir tiempo libre o aprobar cursos de mejora”, recuerda Caffey. “Sentía que pedir era una imposición. ¿Cómo pedir un día libre para algo personal cuando ella estaba tan enferma?” Friedman advierte el lado opuesto: si no se cuidan, las personas no serán útiles ni productivas a largo plazo. “El autocuidado sigue siendo importante”, dice.
- Sensación de abandono. Muchas personas sienten que perdieron a su “aliado principal”. Hágaselo saber al jefe, sugiere Friedman. Diga algo directo, como “Las cosas no son iguales sin usted”. Pero evite transmitir que todo se está desmoronando.
- Ansiedad. En empresas pequeñas, puede aparecer el miedo: si el jefe no puede volver pronto —o nunca—, ¿me quedaré sin trabajo?
Consejos para sobrellevarlo
El impacto en su vida laboral dependerá de varios factores. Además, su jefe puede ser muy reservado y seguir siéndolo sobre su cáncer, o por el contrario ser muy abierto. En cualquier caso, hay formas de facilitar el camino y mejorar la comunicación:
- Pida una persona de contacto. Solicite que se nombre a alguien que mantenga informado al equipo sobre el progreso y el estado del tratamiento. Así se reducen correos, llamadas y rumores, y se ahorra tiempo y energía.
- Aclare qué información dar hacia afuera. Pregunte cómo responder a clientes o proveedores. ¿Prefiere que diga “Mi jefe está de licencia médica” o algo más?
- Pida una lista de tareas priorizada, con plazos. Sentirse en control ayuda al estado de ánimo. Si el jefe no puede hacerla, pregunte a quién puede asignar esa función.
- Averigüe con qué frecuencia es bienvenido preguntar por su salud.
- Tenga paciencia. Puede que su jefe esté más cansado, impaciente o sensible. “Es más fácil entenderlo si recuerda que está atravesando un golpe enorme a su identidad”, dice Friedman, sobre todo si ama su trabajo.
- Pregunte antes de ayudar. Si aprecia a su jefe, es natural ofrecerse a quedarse hasta tarde, asumir tareas extra o llevar comida a su casa. Pregunte primero. Eso respeta los límites. Recuerde que puede haber familia en casa que no quiera tratar temas laborales.
- Edúquese sobre el cáncer. Puede ayudar si se siente ansioso. Plunkett colabora con The Wellness Community y suele remitir a la gente allí para educación sobre cáncer.
Decir adiós y soltar
“Perder a un jefe por cáncer, sobre todo si la relación fue cercana, puede ser similar a perder a un familiar”, dice Blustein. Expresar aprecio ayuda: “Hágale saber cuánto valora su guía o su apoyo”. Él lo vivió en carne propia: “Perdí a un jefe unos ocho años después de dejar un empleo. Era uno de mis mentores y me di cuenta de que no le había expresado mi agradecimiento. Después de su muerte, escribí a cada uno de mis mentores y jefes”.
Hustin Franzwa, colega de Brie Caffey, cuenta que, al enterarse del deterioro de la salud de su jefa, pidió permiso para faltar a un examen y se enfocó en algo más importante para ella: escribir y entregar una carta de agradecimiento. Llegó a tiempo. “Fue mi manera de cerrar un ciclo”. Los meses siguientes fueron difíciles, pero saber que su jefa conocía su aprecio ayudó mucho.
Actualizado 2022