A su colega y amigo(a) le han diagnosticado cáncer recientemente y usted quiere hacer algo para demostrar que le importa. Aquí, varias personas sobrevivientes comparten ideas sobre los gestos que más se agradecen.
Estar presente
“Cuando me diagnosticaron, lo más útil que hicieron mis amistades fue abrazarme mientras lloraba”, dice Kay Wells, quien tuvo cáncer de mama hace tres años. “Si quiere ayudar a una amiga o un amigo con cáncer, esté ahí. Siéntese. No dé frases hechas. Tómale la mano y déjele hablar cuando lo necesite. Necesitan hablar de lo que pasó”.
Según Wells: “Las amistades no pueden hacer que el cáncer desaparezca ni arreglarlo todo. Pero sí pueden ayudarle a sentirse más segura. Cuando uno tiene miedo, es importante saber que alguien está ahí”.
Qué decir
También es valioso poder hablar con franqueza sobre la enfermedad, dice la Dra. Robin Stone, sobreviviente de cáncer de ovario desde hace siete años. “Tuve amistades capaces de tolerar que hablara de mi enfermedad y agradecí poder hacerlo con honestidad y en detalle. Lo último que uno quiere escuchar es un comentario empalagoso tipo ‘Todo va a estar bien’”.
Anita Carton, sobreviviente de cáncer de ovario desde hace 11 años, agradeció el apoyo de sus amistades, pero advierte contra las frases hechas o garantías falsas. “No diga ‘Todo va a estar bien’. Usted no puede asegurar eso”, comenta. “Y no diga ‘Sé por lo que estás pasando’ a menos que de verdad lo sepa. Si no ha tenido cáncer, mejor diga: ‘Sé que la estás pasando difícil’”.
Otro consejo: cuando visite, no sienta que tiene que hablar principalmente de la enfermedad.
“Mis amistades me ayudaron hablando de otros temas”, dice Claudia Chatman, sobreviviente de cáncer de mama desde hace 12 años. “Hablábamos de viejos tiempos, de viajes que teníamos planeados. Ayudaba enfocarnos en algo distinto”.
“No dude en hablar de lo que pasa en la oficina y del día a día”, agrega Carton. “Es una gran distracción. Y, francamente, una de las mejores defensas cuando uno está enfermo es distraerse”.
En vez de llamar, escriba
Si su amiga o amigo está hospitalizado o recuperándose en casa, escribir es importante, dice Lynda Ford, sobreviviente de cáncer de mama desde hace 10 años. “Quien tiene cáncer suele estar demasiado cansado para hablar por teléfono. Las tarjetas, cartas y correos electrónicos son una gran forma de mantenerse en contacto y a menudo se vuelven a leer con una sonrisa”.
“Enviar tarjetas es de lo mejor”, coincide Carton. “Cuando estaba en el hospital, lo que más me gustaba y pedía era que enviaran tarjetas. Las llamaba ‘mensajeras silenciosas’. Lo que la gente no se da cuenta es que las llamadas pueden ser invasivas en el hospital. Puede haber un procedimiento, una siesta. Además, hablar por teléfono consume más energía de la que uno cree. Las tarjetas son perfectas: no requieren energía para reaccionar y se leen cuando conviene y cuando una está descansada”.
¿Y las visitas?
Carton recomienda que las visitas de colegas al hospital se vayan turnando. “La necesidad de saber cómo está su colega debe equilibrarse con la necesidad de descanso del paciente”, explica. “La persona enferma quizá no tenga energía para contar su historia a cada quien que llama o visita. Cuando estuve hospitalizada, me encantó la atención, pero tuve que dosificar la energía que devolvía”.
Ofrezca ayuda práctica
Cuando su amiga o amigo esté en casa recuperándose, la ayuda práctica suele ser el gesto más amable, dice Stone. “Cocine una comida o una sopa y llévela. Ofrézcase para hacer las compras o llevarle a una cita médica”, sugiere. “La ayuda práctica es invaluable, sobre todo si la persona es soltera o no tiene familia cerca”.
Tras radioterapia por una recaída de cáncer de mama, Chatman cuenta que a veces estaba demasiado cansada para cocinar o incluso para ir de la mesa a la nevera. “Fue muy útil cuando las amistades venían a cocinar o ayudar con la casa”, recuerda. “También agradecí que llamaran para programar mis citas médicas o se ofrecieran a llevarme”.
Ford recomienda ser proactivo al ayudar. “No pregunte ‘¿Qué puedo hacer?’ o ‘¿Cómo te ayudo?’. Haga algo”, insiste. “Una noche, después de mi mastectomía, dos amistades simplemente llevaron la cena: pasta, ensalada y postre. No preguntaron si lo necesitaba. Solo lo hicieron. Era una comida para ese día o el siguiente”.
Haga un plan
No dude en invitar a su amiga o amigo a salir. “Si se siente con fuerzas, pregúntele si quiere almorzar con usted y otros compañeros del trabajo”, sugiere Carton. “Aunque no tenga mucho apetito, sentarse a conversar y reír en un ambiente más normal puede ser muy terapéutico”.
Los certificados de regalo para pequeños gustos también ayudan, dice Ford. “Según la persona, puede regalar un masaje, una cena, una cita de peluquería o algo similar”, recomienda. “Así puede usarlo en un buen día”.
Otra “pequeña gran” ayuda puede ser una tarde de descanso para quien tiene hijos. “Si hay niños en casa, ofrézcase a llevarlos a pasear”, propone Ford. “La persona enferma tendrá tiempo tranquilo y los niños también se divertirán”.
Más gestos de apoyo
- Envíe ramos de globos en lugar de flores. “Algunas personas son alérgicas”, señala Carton. “Además, los globos alegran cualquier habitación”.
- Ayude con lo básico. “Si va a pasar cerca, llame y pregunte si puede llevar algo: leche, pan. No es gran cosa, hasta que se acaba”, dice Ford.
- No visite si está enfermo o sintiéndose resfriado. “En el hospital o en casa, si tiene tos o catarro, mejor no vaya”, recuerda Carton. “El sistema inmune puede estar comprometido, especialmente con quimioterapia. Si tenía planeada la visita, llame y avise que es mejor posponerla. Se agradece”.
- Done tiempo libre no usado. Si su amiga o amigo agotó su licencia pagada, considere donar parte de la suya. “Algunas empresas tienen bancos de licencia ‘catastrófica’, donde se dona vacaciones a colegas con necesidades graves”, explica Ford, quien dirige una firma de RR. HH.
- Si quiere hacer un gesto de apoyo, considere dejarse crecer, cortar y donar su cabello para pelucas de cabello natural gratuitas para personas con cáncer.
Actualizado 2022