El/la gerente en el cruce entre los compromisos de la empresa y las necesidades del/la empleado(a)
Cuando alguien del equipo enfrenta un cáncer, el/la gerente queda en la intersección entre lo que la empresa exige y lo que la persona necesita. Aunque muchos(as) supervisores(as) tienen poca preparación para manejar todas las demandas que esto implica, suelen ser los “porteros” de asuntos que pueden hacer que lidiar con el cáncer sea mucho más fácil… o más difícil para sus empleados(as).
Entre los temas que deben abordar están:
- Mantener la compensación de manera equitativa.
- Ajustar horarios a lo largo del tratamiento.
- Proteger la privacidad del/la empleado(a).
- Coordinar con Recursos Humanos.
- Configurar y gestionar las expectativas del resto del equipo.
- Habilitar horarios flexibles efectivos.
- Acordar formas de comunicación adecuadas.
- Cuidar el ánimo de la persona y del equipo durante todo el proceso.
Si lo único esperado fuera aplicar políticas “en blanco y negro”, ya el trabajo extra y el ajuste fino serían desafiantes. Pero, en la práctica, las políticas y procedimientos no siempre están totalmente definidos o comunicados en toda la organización.
El rol del/la gerente es un ejercicio constante de equilibrio:
- Equilibrar trabajo y tiempos libres según las necesidades del/la empleado(a).
- Equilibrar los procedimientos de la empresa con las necesidades de la persona.
- Equilibrar entre muy poca y demasiada comunicación.
- Equilibrar el impacto de las ausencias en la carga del equipo.
- Mantener el compromiso con todas las facetas del rol gerencial en curso.
Cuando se hace bien, gestionar a un(a) empleado(a) durante el cáncer puede ser invaluable para esa persona, inspirador para el equipo y positivo para la empresa. Y, para el/la gerente efectivo(a), también puede resultar gratificante en lo personal.
Actualizado 2023