Querer ayudar es natural; saber cómo es difícil.
Cuando a un colega le diagnostican cáncer, es normal sentirse impotente. Luego llega la pregunta: “¿Qué puedo hacer para ayudar?”
Prepararse para decidir qué hacer
La forma de ayudar y lo que ofrezca hacer depende de qué tan cercana sea la relación. No es lo mismo alguien con quien ha trabajado por años y ha hecho amistad que una relación estrictamente profesional.
Qué hacer
- Vaya más allá de “Avísame si puedo ayudar en algo”. Aunque es una oferta bien intencionada, suele quedar en nada. Es mejor proponer un plan concreto: “Puedo ponerte al día de las reuniones todos los viernes a la hora de almuerzo” o “Puedo llevar el correo a la oficina postal cada lunes, si te parece”.
- Ofrezca reducir la carga de trabajo, incluso si la persona está de baja. Pida permiso primero. Por ejemplo: “¿Hay algún cliente que te preocupe? ¿Puedo llamarlo para avisarle que sigue bien atendido?” “¿Hay algo pendiente en tu escritorio que te inquieta y podría encargarme?” “¿Qué proyecto te genera más estrés ahora? Veamos cómo puedo ayudarte a bajarlo.” Si estará fuera un tiempo, ofrézcase a reenviar correos importantes. Una vez que empiece a ayudar, tal vez le resulte más fácil pedir apoyo puntual.
- Considere una canasta de regalos. Según su relación, puede incluir artículos útiles para el trabajo (calculadora, software) o de comodidad (pantuflas, tarjeta de regalo).
- No subestime el poder de una tarjeta. Un simple “Te extrañamos” anima mucho.
- Asuma una tarea rutinaria. Puede ser un encargo semanal, de trabajo o personal: redactar el informe de la semana, recoger la tintorería, hacer compras o ayudar con otras diligencias. Ayude a encontrar recursos útiles. Identifique la necesidad del momento: una cama hospitalaria para la casa, un médico para segunda opinión o referencias para una niñera interna temporal.
- Ofrézcase a salir a caminar. Dependerá de la energía y del estado de la persona, pero la invitación puede ayudar a retomar cierta normalidad.
Qué no hacer
- No llegue sin avisar. Ni a su casa ni al hospital. Llame o envíe un mensaje antes.
- No visite si está enfermo o empezando a enfermarse. Un resfriado que en otros sería menor puede ser un problema serio para alguien con cáncer.
- No lleve comida sin preguntar primero y sin decir qué es. Podría no ser adecuada. Pruebe con: “Voy a preparar chili. ¿Te llevo una olla?”
- No haga llamadas largas. La fatiga es común incluso después del tratamiento. Dé espacio para descansar.
- No deje de actuar por miedo a equivocarse. Si se siente incómodo, dígalo: “No sé si esto es lo correcto, pero…” y ofrezca ayuda concreta.
Actualizado 2024