Cuando a un colega le diagnostican cáncer, la mayoría de las personas simplemente no saben qué decir. Quedarse sin palabras es lo más común.
¿Qué va a decir? ¿Qué debería decir? Tus pensamientos corren a toda velocidad mientras ensayas algo sincero.
Si es la primera vez que tiene un colega con un diagnóstico de cáncer, probablemente sea más difícil. Peor aún, lo que usted considera una pregunta o comentario natural y útil puede no ayudar en absoluto, e incluso resultar hiriente.
Decidir qué decir
Primero, evalúe qué tan cercana es su relación con la persona.
No es lo mismo lo que diría a alguien con quien ha compartido cafés y almuerzos durante años que a un colega con quien solo espera el ascensor e intercambia saludos.
Recuerde también que cada persona es diferente: cada quien afronta el diagnóstico y el tratamiento a su manera. Aunque hay consejos generales sobre qué decir y qué no decir, es importante tomar pistas de su colega. Esté pendiente y observe sus reacciones mientras hablan. Si la persona parece reacia a conversar, respete ese deseo.
Qué decir
Sea cual sea la fuerza del vínculo, es natural sentir torpeza, tristeza, miedo, rabia o incredulidad.
A continuación, algunas sugerencias para poner su preocupación en palabras:
"Siento que estés pasando por esto." o "Es injusto que te esté pasando esto."
Frases simples, sentidas y directas.
"No sé qué decir ni cómo decirlo, pero quiero que sepas que estoy aquí para ti."
Reconoce su propia torpeza y le hace saber a su colega que, si quiere hablar, usted está disponible. Puede bastar con este intercambio, sobre todo si el diagnóstico es reciente. Deje que la persona con cáncer guíe la conversación y decida cuánto quiere hablar de su situación.
"No te preocupes por el trabajo."
Dígalo solo si está dispuesto a ayudar o si es su jefe y puede garantizarlo. En una encuesta a más de 600 sobrevivientes, este comentario fue muy valorado por quienes trabajan durante el tratamiento.
"Estoy pensando en ti."
Decirlo le muestra a su colega que usted se preocupa.
"¿Cómo te sientes hoy?"
Preguntarlo de esta manera —en vez de “¿La quimio te está dando náuseas?”— permite que la persona comparta sus desafíos o responda brevemente y siga, si no quiere entrar en detalles.
"¿Te puedo escribir por correo?"
A algunas personas el correo o los mensajes les parecen fríos, pero pueden ser útiles, sobre todo si la persona está fuera de la oficina por tratamiento. El email no es tan invasivo como una llamada, no exige respuesta inmediata y permite contestar cuando el trabajo o el ánimo lo permitan. Los mismos mensajes sencillos —que está pensando en la persona y disponible para ayudar— suelen funcionar bien.
"¿No fue una reunión productiva?"
Hablar de las tareas “normales” también es importante. Así el cáncer no domina cada conversación. Su colega sentirá que sigue siendo parte del equipo y podrá tomar un respiro del tema de su enfermedad.
Qué no decir
La lista de preguntas y comentarios que muchos creen útiles —pero no lo son— puede sorprender. Los expertos sugieren evitar:
"Sé cómo te sientes."
Aunque usted haya tenido el mismo tipo de cáncer, no puede saber exactamente cómo se siente la otra persona. Hay demasiadas variables. La persona podría pensar: “¿Cómo podrías saber lo que estoy viviendo?”.
"Mi hermano tuvo este cáncer y estuvo meses en el hospital."
Quizás intente mostrar empatía, pero su colega recién diagnosticado probablemente se quedará con la idea de “meses en el hospital”. Además, puede parecer que usted quiere hablar de su hermano más que enfocarse en la persona afectada.
"Sé que todo va a salir bien."
Suena optimista para usted, pero para la persona con cáncer puede sonar como si desvalorizara sus miedos. Ella también se ha preguntado: “¿Y si no sale bien?”. En lugar de una garantía absoluta, pruebe con: “Pase lo que pase, estoy aquí para ti”, pero solo si realmente lo estará.
"A mi vecina le pasó lo mismo y salió todo bien."
Si su colega está desanimado por la caída del cabello o por cómo vuelve a crecer, contar la historia de otra persona cambia el foco. En ese momento, puede ser más útil acompañar el sentir de su colega y reconocer lo difícil que es, en vez de comparar con otra experiencia.
"¿Bebías?" o "¿Fumas?"
Puede que la curiosidad sea natural, pero esas preguntas no ayudan y pueden hacer que la persona se sienta culpable. No aportan nada a su bienestar.
No deje que el tema del cáncer domine cada conversación.
Probablemente su colega quiera descansar de “hablar del cáncer” de vez en cuando, así que incluya temas de trabajo también. Comentarios simples como “¿No fue una reunión productiva?” ayudan a que sienta que las cosas vuelven a la normalidad y que sigue siendo un miembro importante del equipo.
Cuando termine el tratamiento, tenga en cuenta que quizá su colega quiera hablar cada vez menos del tema. Permita que sea la persona quien inicie la conversación si así lo desea. Muchas personas regresan al trabajo esperando ese tipo de apoyo, camaradería y un retorno a la normalidad.
Actualizado 2024