Cualquiera que sea tu problema con tu seguro —no tener cobertura, desembolsos excesivos, primas costosas o preocupaciones sobre futuras coberturas de seguro— aquí te brindamos ayuda para lidiar con cada una de las dificultades.

Problema: No tienes seguro

Si tu empleador no te ofrece un seguro y no dispones de tu propia póliza de seguro de salud, es posible que cumplas con los requisitos para afiliarte a un programa público.

En general, si tienes 65 años de edad o más y cumples con los requisitos para los beneficios de Seguro Social o para discapacitados de cualquier edad, y has estado recibiendo beneficios de Seguro Social por dos años, eres elegible para el seguro de salud de Medicare. Para ver más detalles, visita www.medicare.gov.

Otra opción es el Medicaid. Este programa del gobierno proporciona seguro de salud a personas de bajos ingresos y a los miembros de sus familias. Ten en cuenta que cada estado tiene su propio programa de Medicaid; las reglas pueden variar de estado a estado. Para obtener más información sobre Medicaid en tu estado, visita el sitio del Instituto de Pólizas de Salud de la Universidad de Georgetown (Georgetown University Health Policy Institute) en www.healthinsuranceinfo.net. Se publican directrices para consumidores de cada uno de los estados.

Algunos estados también disponen de sus propios programas de seguro de salud. En Nueva York, por ejemplo, existe el Family Health Plus. Para conocer detalles, lea las guías por estado en www.healthinsuranceinfo.net.

Algunos estados disponen de fondos comunes de alto riesgo, que te permiten adquirir cobertura incluso cuando no has sido aceptado por un asegurador privado. Pero las primas pueden ser costosas. Para ver los detalles por estado, visita www.statecoverage.org/node/24, un sitio de Internet mantenido por la Fundación Robert Wood Johnson.

Problema: Gastos excesivos sin cobertura

Los copagos y los gastos no cubiertos pueden sumarse rápidamente. Si tienes gastos médicos no cubiertos que superan tu capacidad de cumplimiento, esto es lo que puedes hacer:

  • Reconoce el problema. Habla con el consultorio de tu médico (probablemente el administrador del consultorio) o el hospital (pregunta cuál es la persona más apropiada con la cual hablar sobre el tema).
  • Considera preguntar si disponen de fondos que hayan sido asignados a pacientes sin seguro. Algunos filántropos pueden haber establecido dicho fondo.
  • Formula un plan de pago. Otra opción es elaborar con tus proveedores de atención a la salud un plan de pago razonable. Tu esfuerzo en buena fe te llevará lejos. El objetivo es mantener tu crédito tan impecable como sea posible. Incluso si pagas lo que parece ser una pequeña cantidad cada mes, sigue enviando algo, tanto por tu propia tranquilidad como para tu clasificación crediticia. Si no puedes pagar nada, el miedo a las repercusiones en tu crédito te puede paralizar.
  • Obtén ayuda externa. Puedes buscar organizaciones que ayudan a los pacientes con seguro que no pueden afrontar los desembolsos adicionales, tales como la Red de Acceso para Pacientes (Patient Access Network) en www.panfoundation.org.
  • Apela las decisiones de los seguros. Siempre puedes apelar a una decisión que no te parece ser financieramente justa. Por ejemplo, si tu plan de seguro no cubre algo que tú piensas debería cubrir, o si no lo cubre en la medida que piensas debería ser reembolsado. La apelación es tu derecho, pero muchas personas lo ignoran o piensan que no vale la pena. Antes de apelar, sin embargo, verifica tu póliza. Si ésta indica claramente, por ejemplo, que las visitas de atención médica al hogar están cubiertas por tres meses, y has usado esa cantidad de visitas, probablemente no valga la pena apelar. Para apelar de manera apropiada, ponte en contacto con tu representante del seguro, ya sea en tu compañía o en la compañía de seguros, para conocer el procedimiento de apelación.
  • Vuelve a apelar. Si tu apelación ha sido denegada, puedes volver a apelar la decisión. Algunos estados con planes regulados por el estado te permiten apelar ante un grupo de expertos externos. Estos grupos de expertos revocan las negativas originales en casi la mitad de los casos.
  • Pregunta sobre el cambio de los programas de tratamiento. Para reducir los desembolsos adicionales, también puedes preguntarle a tu médico si puedes extender las pruebas de rutina que necesitas, sólo un poco, sin comprometer tu asistencia médica. Por ejemplo, puedes preguntarle a tu médico si puedes hacerte las pruebas de sangre una vez al mes en vez de cada dos semanas. También puedes pedirle que te fomule medicamentos genéricos en vez de medicamentos de marca, siempre y cuando eso no comprometa la calidad de tu atención.
  • Pregunta sobre las opciones clínicas. Si estás recibiendo asistencia en un hospital universitario, o si tu médico practica en uno, puedes preguntar si puedes participar en la atención clínica de un hospital universitario. Tu médico algunas veces puede atenderte allí, o puede referirte a un colega que lo haga. Obtener tratamiento en estas clínicas puede tomar un poco más de tiempo, pero la calidad de la atención es excelente y los costos pueden ser más bajos.

Problema: Primas costosas

En general, si eres parte de un plan grupal provisto por tu empleador, éste determina qué plan o paquete pondrá a disposición de los trabajadores. Y generalmente estás "enganchado" durante un periodo determinado. Sin embargo, si aparece una oportunidad para renovar o cambiar de plan, y dispones de opciones, estúdialas cuidadosamente para realizar la elección más informada que puedas.

Puedes tener la opción, por ejemplo, de un HMO (organización para el mantenimiento de la salud) o un PPO (organización de proveedor preferido). El HMO normalmente es menos costoso, pero por lo general ofrece pocas o ningunas opciones para "salir de la red" y acudir a médicos que no pertenecen al HMO.

Si deseas cambiarte a un HMO, es posible que pagues menos por tu prima pero estarás forzado a cambiar de médico.

Al estudiar un plan nuevo, fíjate en los deducibles altos: pueden ascender a varios miles de dólares. Asegúrate de que el importe del deducible sea un total al que puedas acceder.

Evalúa la cobertura de medicamentos con receta en cualquier plan nuevo. Algunos medicamentos para el cáncer son muy costosos y debes tener cuidado al considerar si vale la pena rescindir a la cobertura de medicamentos con receta para ahorrar en la prima.

Problema: Mantener la cobertura del seguro

Si te ofrecen un plan grupal a través de tu trabajo, tu elegibilidad no puede depender de tu estado de salud actual o pasado. Sólo porque has tenido cáncer, no te pueden denegar la cobertura bajo un plan ofrecido por tu empleador. Sin embargo, cuando te afilias, el plan puede excluir la cobertura por un trastorno preexistente de manera temporal. Este periodo de espera normalmente no supera los 12 a 18 meses, y algunas veces es menor.

Si dejas tu trabajo y pierdes tus beneficios de salud de tu empleador, probablemente puedas continuar obteniendo los beneficios de tu plan de salud grupal durante un periodo conforme a COBRA (Ley de Reconciliación del Presupuesto Consolidada Unitaria de 1985). Sin embargo, estarás pagando toda la prima, incluyendo la parte que cubría el empleador.

Puedes obtener más detalles sobre COBRA en el sitio del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, www.dol.gov/dol/topic/health-plans/cobra.htm

La cobertura individual puede ser más difícil de obtener, en particular si recibiste tratamiento para el cáncer que fuera finalizado en menos de cinco años. Las leyes varían de estado en estado; las directrices publicadas en www.healthinsuranceinfo.net incluyen datos específicos.

Recursos relacionados:

http://www.canceradvocacy.org/resources/insurance.html
http://www.healthinsuranceinfo.net
http://www.nationalmssociety.org/site/PageServer?pagename=HOM_LIVE_healthinsurance_faqs#medicare