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Como cuidador y trabajador al mismo tiempo estás bien acompañado. Más de 65 millones de estadounidenses, o el casi el 29 por ciento de la población adulta, cuidan a un adulto de 18 años o más, según un informe publicado en noviembre del 2009 por la National Alliance for Caregiving (Alianza Nacional para el Cuidado) y la AARP, creada por la Fundación MetLife. De éstos, el 73 por ciento informó que trabajaba y realizaba tareas de cuidado al mismo tiempo. Casi la mitad de este 73 por ciento trabaja tiempo completo, sólo el 11 por ciento dijo que trabajaba medio tiempo.

Y más de siete de cada 10 cuidadores que trabajan dicen que sus responsabilidades de cuidado han afectado su trabajo.

Sentirse cómodo con necesitar ayuda

Incluso, dado el hecho de que cuentas con mucha compañía, pedir ayuda algunas veces no es fácil. Puede ser particularmente difícil cuando eres una persona independiente y que ha trabajado muchos años, o aun sólo por unos pocos años.

Los expertos de salud mental dicen que puedes adaptarte mentalmente a la necesidad de pedir ayuda, con algún esfuerzo. Aquí te damos algunos consejos:

  • Mira el panorama completo. Todos necesitan ayuda en algún momento.
  • Considera las veces que tú mismo has dado una mano para ayudar a alguien en el trabajo. Probablemente lo hiciste con gusto. En particular, aquellos compañeros de trabajo que son cercanos a ti, o un jefe que te aprecia, pueden sentirse más útiles y menos frustrados por tu ser querido enfermo si pueden ayudarte a llevar la carga en tu rol de cuidador.
  • Cuando pidas ayuda, aprende a presentar tu pedido con amabilidad. Dependiendo de cuán bien conozcas a tus compañeros de trabajo o a tu jefe, puedes comenzar con darles una "salida", como por ejemplo: Si este pedido no es posible, está bien. Ya encontraré la manera.

Anticipar el impacto y tu necesidad de ayuda

Aunque la necesidad de cada cuidador es un poco diferente, existen problemas típicos que muchos cuidadores trabajadores encuentran, según lo indica el estudio "Caregiving in the U.S." (Brindar Cuidados en los Estados Unidos) creado por el National Alliance for Caregiving y publicado en noviembre del 2009.

Cuando encuestaron a los 1.480 cuidadores que trabajaban al tiempo que brindaban cuidados a otra persona, el 66 por ciento dijo que tenía que entrar al trabajo más tarde, irse más temprano o tomarse un tiempo para cumplir con sus tareas de cuidador, lo cual no es sorprendente.

Otras maneras en que el cuidado de otras personas afectó el trabajo, aunque en menor medida, incluyó:
--La necesidad de tomarse licencia, según informó el 20%
--La necesidad de cambiar de un trabajo de tiempo completo a un trabajo de medio tiempo, según informó el 12%
--La necesidad de dejar el trabajo completamente, 9%
--Perdió algunos beneficios laborales, según informó el 6%
--No pudo aceptar un ascenso, 6%
--Decidió optar por una jubilación temprana, 3%

Dependiendo de tu trabajo y tus obligaciones, puedes anticipar el impacto que el brindar cuidado a otros probablemente tenga en tu trabajo y pensar cómo puedes pedirle a tu empleador que te ayude a cumplir con ambas tareas como trabajador y como cuidador.

Esperar apoyo

El nivel de apoyo dependerá exactamente de una variedad de factores, incluido quizás qué tan grande sea tu compañía y si otros ya han pasado por lo mismo que tú.

Las compañías más pequeñas tienen una respuesta mejor a los trabajadores en cuanto a sus necesidades de cuidadores, dicen algunos expertos. Eso podría ser porque la compañía tiene un clima "familiar" o porque en un aspecto más práctico, tu jefe tiene que verte en el comedor o en el dispensador de agua, de modo que es más personal que en una corporación grande donde quien toma las decisiones sobre el apoyo de tus necesidades personales es un supervisor que puede que no te vea durante semanas.

El nivel de apoyo para los cuidadores en las corporaciones grandes varía, dicen los expertos. Pero en casi todos los casos, si alguien en los niveles ejecutivos tiene una experiencia personal con el cuidado de un ser querido con cáncer u otros problemas de salud, el clima es muchas veces más amigable. Luego de una experiencia personal, un ejecutivo puede trabajar más de cerca con recursos humanos para proporcionar el apoyo a otros con responsabilidades de cuidador.

Algunas compañías responden a los pedidos de apoyo de los empleados cuidadores, de modo que si tienes la suerte de trabajar en una de estas compañías amigables al trabajador, háblales. Una compañía organizó un grupo de apoyo "telefónico" cuando los trabajadores lo solicitaron. Era, como el nombre lo indica, un grupo de apoyo que se reunía por teléfono.

La actitud lo es todo

Nadie podrá discutir que tu vida se ha vuelto, de pronto, difícil o incluso imposible. Es como que tienes que cumplir con al menos dos trabajos completos, o al menos así te sientes.

Las estadísticas sugieren que ese sentimiento no está falto de fundamento. En el estudio "Caregiving in the U.S." (Brindar Cuidados en los Estados Unidos), los autores informaron que uno de cada diez cuidadores dijeron que brindaban más de 40 horas de cuidados por semana y, para algunos, esto se sumaba a las 40 horas o más de su semana laboral.

Aunque las exigencias para ti sean increíbles, trata de no hacer hincapié en tus obligaciones de cuidador. Con más de 65 millones de estadounidenses que brindan cuidados a otros adultos, existen buenas probabilidades de que no seas el único en tu lugar de trabajo que ocupa su tiempo extra-laboral como cuidador.

Si tus colegas te preguntan por tu ser amado, proporciona una breve actualización, pero no sigas y sigas. Y no te pases cada día comentando continuamente sobre los tratamientos necesarios, el tiempo que te insumen, tu cansancio u otra información personal.

Piensa en la manera en que puedas manejar tus obligaciones como cuidador teniendo el menor impacto posible en tu trabajo. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero es un buen principio a tener en mente. Por ejemplo, puedes integrar tu agenda laboral a tu agenda de cuidados. Eso minimizará las probabilidades de que te comprometas a llevar a tu ser querido a un tratamiento o a una consulta médica y luego descubras que tienes una reunión importante programada para el mismo día.

Pasar la línea entre el trabajo y los cuidados

No hagas llamadas personales para saber sobre el tratamiento de tu ser querido, las consultas médicas, asuntos del seguro u otros temas durante el horario laboral, salvo que sea una verdadera emergencia. Por el contrario, resérvate el tiempo del descanso o del almuerzo para hacerlo, diferenciando claramente los temas laborales de tus tareas de cuidador.

Tus compañeros de trabajo y supervisor te respetarán por eso y podrás obtener más apoyo en respuesta cuando lo necesites. Probablemente también te ayude a enfocarte mejor en la tarea que estás realizando si te dedicas a realizar una tarea a la vez.

El factor de reconocimiento

Ten presente que otros cubrirán lo que tú no puedas hacer, ya sea que lo hagan con espíritu de generosidad o con resentimiento porque el jefe les pidió que se hicieran cargo de las responsabilidades adicionales y sienten que no tienen opción.

Asegúrate de recompensar y valorar la generosidad de tus compañeros de trabajo, ya sea que te muestren su apoyo simplemente preguntándote cómo estás o cubriendo tus proyectos sin quejarse.

Puedes programar un almuerzo o cena de agradecimiento cuando tus tareas de cuidador disminuyan un poco. Incluso puede ser una barbacoa en el patio trasero de tu hogar o una noche de pizza en tu sala de TV.

O, si te sientes presionado por el tiempo, considera cómo puedes expresar tu agradecimiento con un mínimo esfuerzo, como por ejemplo:

  • Escribir una nota de agradecimiento al modo antiguo en vez de enviar un correo electrónico. Escríbelo en papel decorado o bonito para comunicar un sentimiento especial a quien lo reciba.
  • Para en el mercado en tu camino al trabajo y cómprale a tus compañeros de trabajo rosquillas o café en la mañana, como gesto de agradecimiento.
  • Si un par de personas han sido particularmente solidarias, dales un pequeño regalo en privado. Puede ser algo que compres en la tienda del vecindario y envuelvas rápidamente, como una taza de café para su escritorio o un portarretratos que puedan usar para mostrar los miembros de su familia.

Cuando tus responsabilidades como cuidador hayan finalizado, considera averiguar si alguien más necesita ayuda con el estrés de los cuidados. Puedes también ofrecerte como voluntario para algún proyecto en particular, como un gesto de agradecimiento por la flexibilidad que te otorgaron en el tiempo que tú la necesitaste.

Opciones alternativas cuando tu lugar de trabajo no es solidario

Aunque muchos trabajadores se encuentran con que sus empleadores y compañeros de trabajo están dispuestos a ayudar, cubrir la carga laboral y proporcionar un clima afectivo para aquéllos que están cuidando a alguien con cáncer, éste no es el caso para todos.

De hecho, muchos empleadores ignoran los desafíos a los que los trabajadores se ven enfrentados en sus hogares con sus responsabilidades de cuidadores, según lo informa una encuesta realizada por BenefitNews.com. Cuando se les preguntó cuántos de sus empleados tenían obligaciones familiares como cuidadores, el 62 por ciento de los empleadores contestó que no sabían, porque no era asunto de ellos saberlo.

Es un pensamiento absurdo, por supuesto, ya que el informe de MetLife encontró que más de 65 millones de estadounidenses son cuidadores de adultos de 18 años o mayores y que el 57 por ciento de ellos también trabaja.

Si encuentras que tu empleador y tus compañeros de trabajo son poco solidarios con tus necesidades de cuidar un ser querido con cáncer, hay modos de cultivar la solidaridad, o si eso falla, de hacerlo solo sin sentirte completamente aislado.

En primer lugar, asegúrate de que estás obteniendo la ayuda a la que tienes derecho según la política de tu compañía sobre cuidados y la protección legal como la Ley de Licencia Familiar y Médica (Family and Medical Leave Act, o FMLA por sus siglas en inglés). Para más información sobre la FMLA, ve a: http://www.cancerandcareers.org/women/paperwork/medical_leave/.

Encuentra un compañero:

El próximo paso puede ser encontrar sólo una persona que te apoye, sugieren los expertos. Un compañero de trabajo que haya brindado cuidados para una persona con cáncer puede ser esa persona, o alguien que está cuidando de uno de sus padres mayores y comparte contigo algunos de estos desafíos.

Sentir que tienes sólo a una persona de tu lado en el trabajo puede ser la diferencia entre sentirte optimista y sentirte vencida.

Puedes intercambiar consejos, o éxitos y fracasos, con esa persona. El clima de apoyo puede contagiar a otros a medida que otros compañeros de trabajo descubran que tú no eres el único que se enfrenta a los desafíos del cuidado.

Busca otro tipo de ayuda:

Incluso si nadie en el trabajo parece querer o poder ayudarte, siempre hay maneras de obtener apoyo. Además de aprovechar los servicios que le ofrece tu encargado de Recursos Humanos y Programas de Asistencia a Empleados (EAP por sus siglas en inglés), puedes hacer fluir la información simplemente realizando unas llamadas telefónicas o navegando en el Internet.

  • Participa en un grupo de cuidadores más grande y obtén apoyo allí. Por ejemplo, puedes participar en un grupo del hospital de tu comunidad o en un grupo en línea. Para más información, visita los grupos virtuales en www.cancercare.org y en www.cancerlinksusa.com, entre otros.
  • Actualízate con las novedades, los consejos y la asesoría sobre cuidados a enfermos. La Alianza de Cuidadores de Familiares (Family Caregiver Alliance, www.caregiver.org) publica tres hojas informativas de investigaciones, novedades y consejos. La Alianza Nacional para el Cuidado (National Alliance for Caregiving) publica consejos e informes (www.caregiving.org). Por ejemplo, el texto completo del informe "Caregiving in the U.S." (Brindar Cuidados en los Estados Unidos) está disponible para descarga gratuita en este sitio.

No te descuides: Por supuesto, deberás ponerte en contacto con tu médico si piensas que tu atención como cuidador te está causando demasiado esfuerzo físico, y debes mencionar a tu líder de grupo de apoyo o terapeuta si sientes demasiada presión psicológica o problemas emocionales. También puedes obtener herramientas en línea para hacer un seguimiento de tu estado de salud. Entre ellos, hay dos sitios de la Sociedad de Cáncer Estadounidense (American Cancer Society). Para información adicional, ve a www.cancer.org/Espanol/servicios/Cuidadoresdelasalud/para-las-personas-encargadas-de-pacientes-con-cancer.

Administra mejor tu tiempo

Puedes sentir que no puedes apretar más nada en tu día, pero si das un paso atrás, siempre puedes encontrar maneras de guardarte algún tiempo y reducir el estrés, incluso si no dispones del apoyo de tu empleador. Puede ser tan simple como combinar tus diligencias, hacer las compras en un lugar más cercano a tu casa o incluso contratar algún servicio para algo que solías hacer tú mismo, como cortar el césped o limpiar la casa. Si las finanzas son una preocupación y vives cerca de una universidad, puedes obtener tales servicios por menos dinero contratando estudiantes universitarios.

Trata de tomarte un descanso:

Si no puedes tomarte verdaderas vacaciones, intenta incluir una mini-vacación, aunque sólo se trate de salir a cenar y al cine por una noche y hacer los arreglos para que alguien más pueda cubrir tus tareas de cuidador hasta que regreses.

FUENTES:

John Paul Marosy, presidente de Bringing Elder Care Home (Llevar el cuidado de ancianos al hogar), Worcester, Massachusetts y cuidador de su padre que murió de cáncer.

Andrea Booth, consultora independiente, Nueva Jersey y California del Sur.

"Caregiving in the U.S." (Brindar cuidados en los EE. UU.), National Alliance for Caregiving (Alianza Nacional para el Cuidado) y AARP (Asociación Estadounidense de Personas Jubiladas), noviembre del 2009, creado por la fundación MetLife.