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Seguro de salud para pacientes con cáncer
Familiarízate con tu plan de salud
Los momentos y días después de recibir un diagnóstico de cáncer
comprensiblemente están llenos de ansiedad y duda. Sin embargo,
en cuanto te sientas capaz, es buena idea sentarte a leer tu plan de
salud. No será una lectura muy emocionante, pero al revisar tu
plan de salud ahora puedes disminuir la posibilidad de malos entendidos
y problemas más adelante.
Ya sea que tengas un seguro de salud tradicional ("honorarios por
consulta") o un plan de servicios administrados, tal como los de una
organización de mantenimiento de salud (HMO, por sus siglas en inglés)
o una organización de proveedores preferidos (PPO, por sus siglas en
inglés), asegúrate de saber qué debes hacer para sacarle el provecho
máximo a tu cobertura.
Éstas son algunas preguntas que necesitas saber cómo responder:
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¿Cómo consigo una segunda opinión?
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¿Puedo salirme de la red o plan (para los que tienen planes tipo
HMO) para recibir atención médica y está incluida en mi cobertura?
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¿El tratamiento debe autorizarse previamente, y si es así, cuándo?
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¿Qué incluye exactamente mi cobertura (i.e. consultas con el
médico, hospitalización, tratamientos de quimioterapia) y hasta qué
punto?
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¿Puedo escoger mis propios especialistas?
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Si cambio de opinión y quiero consultar a otro médico, ¿puedo cambiar?
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¿Hay un representante en particular a quien siempre puedo llamar si necesito ayuda, o hay un número sin costo, o ambos?
Sé tu propia administradora
Si llevar registros y anotar información no es tu punto fuerte, ahora es el momento para aprender.
Éstas son algunas maneras para llevar un mejor registro de los documentos relacionados a tus servicios médicos:
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Mantén un diario de información. "Después de cada
conversación con tu médico, tu empleador o tu representante de recursos
humanos, toma apuntes", sugiere Beth Darnley, directora de proyectos
especiales de la Fundación para la Defensa del Paciente (Patient
Advocate Foundation). Después de cada vez que hables con tu
proveedor de servicios de salud, "describe el tema de la conversación,
la fecha, la hora" en tu diario. Así, conforme se van acumulando las
conversaciones, será más fácil mantenerlas en orden. El tener
todos estos detalles también puede ayudar a que ciertas decisiones
relacionadas a tu cobertura se tomen a tu favor.
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No te deshagas de ningún papel que recibas de tu aseguradora.
Una mujer con cáncer botó una carta en la que el seguro le negaba un
tratamiento y después la necesitaba cuando decidió apelar. Tuvo
que solicitar una copia de la carta, lo cual hizo el proceso de apelación
más lento.
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Pide por escrito todo lo que tu representante de seguro te explique o te prometa.
Sé tu propia defensora
Aunque probablemente contarás con la ayuda de tu familia, amigos,
compañeros de trabajo, miembros de tu grupo de apoyo, tus médicos y tu
representante de seguro, tú siempre serás tu mejor defensora.
Para estar segura de que estás haciendo todo lo posible, sigue estos consejos:
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Cuando te enteres cómo se llama el representante de tu aseguradora,
es decir, la persona a quien puedes llamar si tienes preguntas, llámale y
preséntate. Pide que te dé el título de su puesto, sus horas de
trabajo y la mejor hora para llamarle. Sé simpática, agradable y
agradecida, así tendrás otra persona a tu favor.
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Antes de llamar a tu representante por primera vez, proponte
mantener una actitud amigable y profesional, por más difícil que sea.
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Sé positiva. Podrías sorprenderte al darte cuenta de que el
problema puede resolverse con una breve conversación. Por
ejemplo, una investigadora universitaria diagnosticada con cáncer de
seno recibió una factura del hospital que le decía que debía trece mil
dólares. Su plan PPO cubría la hospitalización, así que llamó a
la compañía de seguro para preguntar por qué le habían mandado una
factura. Efectivamente, alguien se había equivocado y rápidamente
corrigieron la deuda. De esta experiencia,
ella aprendió: "Respira profundo antes de empezar estas
conversaciones. No supongas que todo lo que llega por correo
viene sin errores".
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Si lo crees necesario, dale un repaso a tus habilidades de
negociación y auto-seguridad. La Coalición Nacional de Supervivencia
del Cáncer ( http://www.canceradvocacy.org)
distribuye la "Caja de Herramientas para Supervivientes de Cáncer"
(Cancer Survival Toolbox, en inglés), un programa en audio gratuito
para ayudar a los pacientes a comunicarse con sus compañías de seguros,
a tomar decisiones respecto a su tratamiento y a negociar y luchar por
sus derechos.
Resuelve los problemas tú misma
¿Cuáles problemas puedes anticipar de tu cobertura de seguro?
A continuación hay una lista de las quejas más comunes por parte de
los pacientes y lo que sugieren los grupos de apoyo para solucionarlas:
Solución: Siempre puedes apelar; y volver a apelar si te lo vuelven a
negar. Solicitar el apoyo de tu médico podría ayudar a acelerar
el proceso.
Solución: Presiona a tu aseguradora para que te dejen continuar con los servicios del mismo médico.
Cuando tu aseguradora te dice 'no', toma acción
A pesar de tu actitud positiva y de hacer tu mejor esfuerzo, tu
aseguradora aún podría negarte una solicitud para un tratamiento
específico, servicios con tu médico de preferencia u otro
servicio. No aceptes un 'no' como respuesta si la petición es
sumamente importante para ti, por lo menos no hasta haber agotado
todas las posibilidades de apelación.
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Primero, trata de negociar tú misma. Llama al
representante de tu aseguradora o al representante de servicios
administrados y explícale tu petición y la razón por haberla sometido.
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Solicita la ayuda de los demás. Es posible apelar y hacer que revoquen una denegación simplemente colaborando con un representante de Recursos Humanos.
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Haz una apelación formal. Puedes recibir bastante ayuda en
este proceso. La Fundación para la Defensa del Paciente, por
ejemplo, explica los pasos que se deben tomar e incluye muestras de
cartas en el folleto llamado "Tu Guía para el Proceso de Apelación"
(Your Guide to the Appeal Process, en inglés) que se puede descargar de
la página de Internet, http://www.patientadvocate.org, o se puede pedir por correo escribiendo a la sede: 753 Thimble Shoals Blvd., Suite B, Newport News, VA 23606.
Antes de redactar una carta de apelación, la guía sugiere que te
asegures de haber entendido tu diagnóstico y tu cobertura, que consigas una
copia de la carta de denegación y que entiendas la razón por la que se te
negó el tratamiento u otro servicio. Según lo que estipula la Ley
para la Seguridad de Ingresos y Jubilación de Empleados (ERISA, por sus
siglas en inglés), la carta debe mencionar una razón específica por la
cual se denegó la petición. Si no entiendes los detalles de la
carta, llama a tu agencia de seguro, pide hablar con un representante y pide que te explique exactamente por qué te negaron tu petición.
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Solicita la ayuda de aún más personas. Aparte de tu propia
carta de apelación, también puedes pedirle a tu médico que te redacte una
carta explicando por qué el tratamiento es tan importante. Para
darle más peso a tu caso, considera añadir investigaciones de
publicaciones clínicas (tu médico podría tenerlas a la mano) para
comprobar que el tratamiento u otro servicio que se te negó en verdad
sí funciona.
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No demores en darle el seguimiento adecuado a tu apelación.
Cuando presentes una apelación, asegúrate de saber cuánto tiempo pasará
para recibir una respuesta. (Esta información puede venir incluida en tu plan de seguro o quizás tengas que preguntar.) Si te
llaman para decirte que anularon tu denegación, asegúrate de que
también te lo digan por escrito antes de cantar victoria. Si te
dicen que volvieron a negar tu petición, también pídelo por
escrito. Quizás puedas apelar de nuevo, esta vez a un consejo de
revisión de expertos de otra institución no relacionada al plan de
salud.
Cobertura para estudios clínicos
Quizás decidas que un estudio clínico que ofrece un tratamiento o
medicamento nuevo sea lo mejor para ti. Pero tu plan de salud
no piensa lo mismo, por lo menos cuando se trata de tu cobertura.
Actualmente, algunos planes de salud no pagan por la radioterapia o
quimioterapia si también participas en un estudio clínico, dice Rachel
Tyree, portavoz del departamento de relaciones federales de la Sociedad
Americana del Cáncer. Algunos pagan por una etapa del estudio
pero no por la siguiente.
Si tu compañía de seguro no está haciendo todo lo que crees que
debería hacer por ti al querer participar en un estudio clínico,
puedes seguir los mismos métodos de apelación que se toman cuando
niegan otras peticiones para servicios. (Consulta la sección
anterior, "Cuando tu aseguradora te dice 'no', toma acción")
Cómo proteger tu cobertura
Una vez que hayas terminado tu tratamiento y te estés recuperando,
podrías empezar a preocuparte por el efecto que tu diagnóstico de cáncer pueda tener en la cobertura de tu seguro en el futuro.
En los últimos años, el acceso a seguros de salud para las personas
que han sido diagnosticadas con cáncer y otras enfermedades graves ha
mejorado gracias a la ley Kassebaum-Kennedy, también conocida como la
Ley de Responsabilidad y Transferencia de Seguros Médicos de 1996
(HIPAA, por sus siglas en inglés).
¿Qué establece la ley HIPAA?
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Fue creada para facilitar el traslado de un empleo a otro sin
perder la cobertura de salud colectiva. De acuerdo a la ley
HIPAA, por ejemplo, los planes de salud colectivos no pueden negar una
solicitud de cobertura basándose únicamente en el estado de salud.
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La ley HIPAA también limita las exclusiones por enfermedades
previas tales como cáncer. En general, ofrece más protección para
aquellos que tienen planes de salud colectivos, pero a la vez
proporciona algo de protección para aquellas personas que tienen planes
individuales.
Las leyes estatales que regulan las prácticas de seguro varían
bastante, así que verifica con el departamento de seguros de tu estado
u otras agencias que reglamentan las prácticas de seguros o servicios
administrados.
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