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Cuidado de a piel
Los tratamientos
de cáncer pueden hacer que la piel se vuelva sensible, reseca, áspera,
gris, amarillenta, que le dé comezón o cualquier combinación de estas
cosas. Para mantener la piel lo más saludable posible, tu primera
meta es restaurar la hidratación que ha perdido sin causar irritación.
Afortunadamente, esto es más fácil de lo que parece.
Según el Doctor Steven Victor, un dermatólogo de Manhattan, el daño
que los tratamientos de cáncer le causan a la piel no es ni
irreversible ni intratable. De hecho, durante los tratamientos,
probablemente tendrás las mismas preocupaciones que tienen las mujeres
con piel reseca y sensible durante todo el año. Aquí te indicamos
qué hacer y qué evitar para mantener la piel saludable:
Qué hacer:
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Usa un jabón suave, sin fragancia, aunque acostumbres usar uno con
aroma. El Dr. Victor recomienda las marcas Dove, Neutrogena,
Caress y Cetaphil.
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Los tratamientos de cáncer pueden hacer que la piel se reseque
demasiado. Ahora es el momento, sin importar tu tipo de piel, para usar
limpiadores y humectantes cremosos e hipoalergénicos diseñados para
piel reseca y sensible. Humecta la piel inmediatamente después de
bañarte o lavarte la cara para lograr la máxima absorción. Las
marcas favoritas del Dr. Victor son Lubriderm y Eucerin. Evita
los productos con alcohol porque pueden resecar la piel.
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Siempre protege tu piel del sol y los elementos. La
quimioterapia y la radiación aumentan la fotosensibilidad y pueden
hacerte mucho más propensa a los daños del sol. Usa protector
solar sin fragancia con protección SPF 15 o más y ponte un sombrero (y
bufanda y guantes cuando hace frío).
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Aún si normalmente no usas maquillaje, tu piel te agradecerá si te aplicas una base humectante con una esponjita cosmética.
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Báñate y lávate la cara con agua tibia, no caliente. El agua tibia no reseca la piel tanto.
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Mantén tus uñas cortas para evitar rascarte cuando te pica la piel
y date el lujo de comprarte una funda de seda para tu almohada que se
sentirá suave y fresca contra tu cara.
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Según el Dr. Victor, un humidificador en la recámara también puede ayudarte.
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Toma por lo menos ocho vasos de agua por día. Un sistema
hidratado significa una piel hidratada. Evita tomar refrescos y
reduce el consumo de café, té y otras bebidas cafeinadas ya que tienen
efectos diuréticos.
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Come muchas frutas y verduras; tu dieta afecta tu piel más de lo
que te imaginas. Estos alimentos contienen mucha agua y ayudan a
mantener la piel saludable. Reduce el consumo de comidas saladas
y procesadas porque conducen a la deshidratación cuando se consumen en
exceso.
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Cuando tengas suficiente energía, haz ejercicio. El
ejercicio aumenta el flujo de sangre y oxígeno a la piel y te mejorará
el cutis también.
Qué evitar:
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No te frotes la piel con esponjas de lufa u otros accesorios
ásperos para el baño. Mejor usa una esponja suave y seca la piel
sin tallarla. Recuerda también que las bolitas de algodón pueden
atorarse en la piel escamosa.
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No te exfolies, pues esto puede hacer que la piel sensible se
parta y se ponga roja. Tu nuevo humectante cremoso puede aliviar
la piel escamosa.
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No uses productos con fragancia ya que pueden irritar la piel y marearla.
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No te olvides de tu cuero cabelludo. Si la piel del rostro
está reseca, seguramente la piel de la cabeza también lo estará.
Usa acondicionador y evita usar secadores y productos para enrizarte el
cabello lo más posible. Si te estás poniendo una peluca, tendrás
que tener más cuidado con la piel delicada de la cabeza. Permite
que tu cuero cabelludo respire cuando pueda.
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No dejes que se te resequen los labios. Es difícil romper el ciclo. Usa las marcas Blistex, Chapstick o Carmex.
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No prendas la calefacción o el aire acondicionado al máximo ya que ambos eliminan la humedad.
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