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Como sicóloga clínica, Carolyn Ingram es una experta en ayudar a las personas a sobrellevar los retos de la vida. Pero después de que le diagnosticaron cáncer de seno en 1994, tuvo que enfrentar un problema que era completamente nuevo para ella: decidir cómo ella y su marido le dirían a su hija, Leslie Ann (que en ese entonces tenía 8 años) acerca del cáncer.

Casi un millón y medio de personas fueron diagnosticadas con cáncer por primera vez en el 2009, según las estadísticas de la Sociedad Americana del Cáncer. Muchas de estas personas todavía tendrán hijos pequeños en casa.

Por lo tanto, es sumamente importante hacerle frente no sólo al cáncer sino también a la comunicación con tus hijos. A continuación te presentamos algunas sugerencias de Ingram, quien ejerce en el condado de Marin en California, al igual que otros consejos para dar lo mejor de ti cuando pueda que te estés sintiendo de lo peor.

Primero, tranquilízate

Es normal sentirse sensible y preocupado después de recibir un diagnóstico de cáncer. Sin embargo, antes de reunir a tus hijos para darles la noticia, los expertos aconsejan que recobres la compostura. "No estamos tratando de decir que una madre nunca debe llorar o estar irritable", dice la Doctora Patti Brandt, enfermera en la Universidad de Washington, Seattle, quien ha investigado el tema. "Pero si te encuentras llorando constantemente o preocupado por tu salud, es una indicación de que necesitas tomar tiempo para ti mismo, para cuidarte".

Programa una reunión

"Fija una hora cuando el teléfono no suene", sugiere Leslie Gebhart, mentora personal, en Palm Springs, California, y hermana de Carolyn Ingram. O apaga el teléfono y otras cosas que los puedan distraer. Ambas hermanas han sobrevivido el cáncer de seno y juntas escribieron un libro titulado The Not-So-Scary Breast Cancer Book (vea su página de Internet, www.childvoice.com para más información) para ayudar a las personas a enfrentar la enfermedad, incluyendo consejos para hablar con sus hijos acerca del cáncer.

"Incluye a todos los que viven en tu casa", dice Gebhart. Escoge una cantidad de tiempo apropiada para la edad de tus hijos y pon una alarma en la cocina para que no te pases de tiempo.

No es fácil empezar la conversación, sólo recuerda hacerlo lo más simple que puedas. Algo que funciona es: "Mamá o Papá va a tomar una medicina especial para ayudarle a que desaparezca el cáncer". Dile a los niños que por supuesto afectará a la familia y lo que pueden hacer para ayudar.

Ten en cuenta las metas

Uno de los objetivos de la reunión, dice Gebhart, es aliviar la tensión. Para ti como padre, también es una forma de practicar cómo pedir lo que necesitas. Si eres como la mayoría de los padres, esto no te viene muy fácilmente.

Puedes ser específico y darles detalles a los niños tales como: "Tal vez les pida que tiendan las camas", o "Tal vez les pida que revisen si el perro tiene agua limpia".

Si vas a contratar ayuda doméstica, escoge cuáles deberes quieres ceder, sugiere Brandt. "Mantén tu relación personal con los niños", dice. Así que, contrata a alguien para lavar la ropa pero no para que recoja a tus hijos del fútbol.

Habla de manera positiva para fijar el tono de la conversación. "Podrías decir, 'Vamos a superar esto' ", sugiere Brandt. Sé breve y ve al grano. "No quieres abrumarlos con detalles acerca de qué tan frecuentes serán tus consultas con el médico o cuántos tratamientos vas a recibir."

Escoge un ambiente adecuado

Usa cualquier ambiente que hayas usado en el pasado para entregar noticias, buenas o malas, sugiere Brandt. "A veces es bueno hablar después de un programa de televisión favorito", dice. Tal vez quieras pedir una cena favorita y hablar después de comer.

No programes una reunión cuando los niños tienen algo importante en su calendario, como una función escolar o un examen.

Una reunión no es suficiente

Una reunión no lo solucionará todo. La comunicación y diálogo constante es sumamente importante. Qué tan frecuentemente te reúnes para hablar con tus hijos acerca de tu cáncer depende de muchos elementos: la edad de tus hijos, la etapa de tu cáncer, las personalidades de los miembros de tu familia.

Algunos expertos sugieren que tengas reuniones semanales, pero sólo tú puedes decidir cada cuanto es suficiente. Recuerda que cuando los niños no reciben una explicación por los cambios a su alrededor, los expertos dicen que suelen inventar su propia explicación. Y eso podría significar que se culpen a sí mismos, sobre todo es el caso de los niños pequeños, aunque esto no tenga sentido para ti como padre de familia.

Entre reuniones, dales a tus hijos la oportunidad de recibir respuestas a sus preguntas. Gebhart sugiere mantener una hoja de papel en la puerta del refrigerador. Los niños pueden anotar sus preguntas o preocupaciones para presentarlas en la siguiente reunión de familia. Preguntas como: "La mamá de Samuel tuvo este tipo de cáncer y no tuvo que recibir tratamiento que hizo que se le cayera el pelo. ¿Por qué no?"

Trata de entender el punto de vista de tus hijos

Leslie Gebhart recuerda que la primera pregunta de su sobrina para su mamá después de recibir la noticia fue: "¿Te va a pasar algo malo?" A la edad de 8 años, la pregunta en verdad era, "¿Voy a estar bien?"

Aunque la mayoría de los niños pequeños están preocupados por el hecho de que su papá o mamá tenga cáncer, su vida aún gira alrededor de ellos mismos. En otras palabras, la cuestión es tu cáncer, pero si tienes hijos pequeños, todo aún tiene que ver con ellos.

Y eso es normal, dice Ellen Zahlis, M.N., investigadora de la Universidad de Washington, Seattle, quien estudia el impacto que tiene el cáncer en las familias. Los niños pequeños y hasta algunos más grandes, suelen preguntar, "¿Todavía puedo ir a mis partidos?" o "¿Todavía voy a tener mi fiesta de cumpleaños?"

Zahlis agrega que está bien decirles que no sabes, sobre todo si no sabes cómo te afectará el tratamiento. Está bien decirles a tus hijos que sus eventos continuarán cuando sea posible y que tú harás tu mejor intento.

¿Cuáles son las preocupaciones los niños?

Cuando Zahlis entrevistó a 16 niños cuyas madres tenían cáncer de seno, y encontró algunas preocupaciones importantes:

  • Se preocupan por la muerte
  • Se preocupan de que algo malo vaya a suceder, como que el cáncer se esté propagando o que haya una reacción alérgica a unos de los medicamentos del tratamiento.
  • Se preocupan por la familia y cómo lo van a enfrentar
  • Se preocupan por la veces que Papá o Mamá no se veía muy bien
  • Se preocupan de que Papá o Mamá no volvería a ser la misma de antes
  • Se preocupan de que tendrán que hacer recortes económicos
  • Se preocupan por hablar con otros acerca del cáncer
  • Se preocupan de que a ellos también les dará cáncer

Mientras hablas del tratamiento y del progreso con tus hijos, recuerda que algunas de las preguntas que te hacen podrían ser un reflejo de estas preocupaciones comunes.

Dales a tus hijos un cierto control de la situación

Leslie Gebhart recuerda la reacción de su sobrina cuando su hermana le dijo que se le iba a caer el cabello: "Se echó a llorar".

Leslie Ann decidió que no quería ver a su mamá sin cabello, así que Carolyn Ingram acordó concederle su deseo y le pidió a su hija que tocará la puerta de su recámara antes de entrar para acurrucársele por las mañanas. Así le daba suficiente tiempo para ponerse una pañoleta o una peluca.

Semanas después, ya que Leslie Ann se había acostumbrado a ver a su mamá con peluca o sombrero, cambió de opinión. "La franqueza y transparencia con la que mi hermana le hablaba le ayudó a que cambiara de opinión", dice Leslie.

Cuando Leslie Ann vio a su mamá calva por primera vez, le dijo llena de cariño, "Mami, te pareces a un bebé". Y meses después, conforme a Carolyn le volvió a crecer el pelo, Leslie Ann le dijo que extrañaba su cabeza calva.

Permite que tus hijos decidan: ¿Cómo quieren manejar sus sentimientos? ¿Quieren hablar con otro adulto? ¿Quieren hablar contigo cuando ellos quieran? ¿Quieren mantener un diario privado de sus sentimientos? El sentimiento de control, por menor que sea, les ayudará a superar la situación.

Evita que se inviertan los papeles

No busques que tus hijos te conforten, dice Brandt. Seguramente habrá un cierto nivel natural de inversión de papeles, pero no debería ser una inversión completa. "Deja que tengan atenciones contigo, como darte regalos o llevarte un vaso de agua cuando estés descansando", dice Brandt. "Un adolescente podría pasar por el videoclub y rentar tu película favorita, llevarla a casa y verla contigo".

Pero recuerda, aún eres el padre y sigues siendo tierno, cariñoso y consentidor, aunque comprensiblemente con menos energía que antes. Que sean otros adultos y no tus hijos quienes cuiden de ti y te ayuden con tus emociones.

Pon las cosas en perspectiva

A menos que el futuro sea gravemente inseguro, asegúrales a tus hijos que la vida volverá a la normalidad. Podrías decirles, por ejemplo: "El tratamiento va a terminar cuando se acaben dos partidos más de fútbol". O podrías planear algo para cuando termines el tratamiento; un viaje a la playa, a las montañas, o un día en el parque de diversiones.

"El cáncer no es algo que escogeríamos", dice Gebhart. "Por más raro que parezca decirlo, en verdad ésta es una oportunidad para unirte más como familia".