Primero hay que aclarar algo: no tienes que contarle a nadie en tu trabajo acerca de tu diagnóstico. Sin embargo, si tu diagnóstico te impide realizar tus deberes básicos, entonces sí tienes que contarlo.

La decisión de contarlo o no y a quién contárselo es muy personal y cada quien tiene que decidirlo por sí mismo. Algunas personas consideran que revelar su diagnóstico es muy importante porque tienen puestos administrativos o son dueños de sus propios negocios. Sin embargo otras piensan que éstas son razones para no contarlo ya que la privacidad y protección son su máxima preocupación.

Probablemente tu empleador, compañeros y/o empleados dependen no sólo de tu presencia física, sino también de tu presencia intelectual. Cuentan con tus habilidades organizativas, tu capacidad de ser creativa y pensar por ti misma, las buenas decisiones que sabes tomar al momento y con tu infinita energía.

La realidad es que cualquier cambio en tu nivel de rendimiento, tu apariencia y/o ausencias prolongadas le darán motivo a la gente para preocuparse. Pero si se preocupan por tu salud o por tu capacidad como empleado, podrías depender de la manera en que tú les des la noticia.